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Esa frase de Daniel retumba hoy en los oídos de los hermanos del Santo Entierro y retumba porque Daniel se despedía así cada día que pasaba junto a todos en la hermandad. Lo simpático es que lo hacía hasta en 20 ocasiones antes de irse. Hoy no ha avisado, se ha marchado por sorpresa y ya echamos de menos su despedida. Por Carlos Cabrera
Fue allá por aquel septiembre de 2002 cuando este que os escribe aterriza un día en San Gregorio, mi madrina de hermandad se dirige a Daniel diciéndole…”Dani, este viene porque quiere, vamos a darle una solicitud ya antes de que se arrepienta”… Daniel desde entonces fue la primera persona que se dirigió a mí como “bienvenido hermano” en el Santo Entierro. Y esa es la sensación que se queda en el cuerpo hoy, que se ha ido un hermano, y un gran hermano porque hacía que la casa de San Gregorio fuera casa de todos, y no solo de los miembros de nuestra hermandad sino que era el mejor anfitrión que podíamos tener. Una memoria privilegiada con que le había obsequiado Dios le servía para conocer al dedillo la historia de la hermandad hasta el punto más insospechado, nombre y apellidos de sus hermanos y todos sus rostros. Hoy Daniel ha inundado de un vacio tremendo la casa de Hermandad, tenía ese don de la confianza, la bondad y del diálogo, cualquiera podía hablar con él con total confianza. Hoy me venía a la cabeza cuando al entrar en San Gregorio el año 2004 tras el Santo Entierro Grande y su última salida procesional como Hermano Mayor se fundía en un abrazo con todos los acólitos que ese día participamos, su palabra solo era “Gracias”…Hoy somos nosotros, los hermanos del Santo Entierro que hoy seguimos trabajando por ella con el vacio de tu ausencia los que te decimos Gracias. Gracias Daniel por haber pasado por aquí, y que la Virgen de Villaviciosa te tenga en la Gloria. Carlos Cabrera Díaz. |