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Estos días la Sevilla cofrade se ha sobresaltado con un pequeño incendio en la Parroquia de la Magdalena, que estuvo a punto de poner en grave riesgo a las imágenes de Montserrat. No han sido muy comunes estos incendios fortuitos en nuestras hermandades durante el último siglo, -algunos incluso rodeados de polémicas y misterios no resueltos- pero siempre es bueno tenerlos presentes para extremar las medidas de precaución.  La Virgen del Patrocinio, y el Cachorro, horas antes del incendio sufrido en 1973 Por Julio Gómez
INCENDIOS FORTUITOS EN HERMANDADES SEVILLANAS EN EL SIGLO XX. José Julio Gómez Trigo.
1905. Una de las noches de los cultos de la Novena de Pasión, se registró un aparatoso incendio en la capilla de esta hermandad en la parroquia del Salvador, el cual milagrosamente no afectó a las imágenes al encontrarse presidiendo los cultos en el altar mayor. Una mañana de verano poco después de la celebración de un oficio religioso en el convento del Santo Angel, afectando concretamente al altar en que se veneraba allí la imagen de la Virgen del Valle que sufre diversos desperfectos, acometiendo su restauración el escultor José Ordóñez- La imagen resultante conserva escasos rasgos de la que resultó afectada por las llamas. 1915. Durante la celebración de los cultos del Quinario al Cristo del Calvario en San Gregorio, se produce un foco de incendio que pese a ser sofocado rápidamente trae como consecuencia la pérdida del manto de la Dolorosa que por ese motivo ese año sale el Viernes Santo con el que le cediera la hermandad del Amor. Las imágenes titulares no sufrieron daño alguno. 1920 (?) En una fecha indeterminada se produjo al parecer un incendio en la iglesia de San Alberto, que terminó con la imagen dieciochesca de la Virgen de las Tristezas, que había sido titular de la primitiva hermandad de Vera-Cruz. Al refundarse dicha cofradía en los años cuarenta, esto es lo que se dijo a los hermanos que reclamaban esta imagen, si bien no existe apenas documentación relativa a este supuesto incendio. Aquí pueden ver la bellísima dolorosa. 1940. Una tarde de agosto resultó incendiado el almacen de intendencia de Sanidad en el que se custodiaban las andas del Señor de Pasión, de madera tallada y dorada en estilo barroco realizada por Pedro Domínguez a primeros de siglo. A causa del incendio, la imagen habría de procesional sucesivamente en andas y con un paso prestado por el Amor en los dos años posteriores. 1942. El 29 de octubre ardió el altar que poseía en San Jacinto la hermandad de las Aguas, resultando destruidas todas las imágenes y el Archivo histórico de dicha cofradía, si bien se dice que la mascarilla de la Virgen pudo ser salvada y restaurada por José Romero Murillo. Se dijo que el fuego habría sido causado por un cortocircuito, pero las circunstancias que rodearon al siniestro siguen aún hoy siendo una incógnita…el caso es que los hermanos se reunieron días después en Santa Ana, y no volvieron más a San Jacinto iniciando un peregrinar por diferentes templos de la ciudad: Santiago, San Bartolomé, hasta recalar en la capilla del Rosario de la calle Dos de Mayo. 1955. Justo trece años después de la tragedia sufrida por la hermandad de las Aguas, la Carretería pierde el manto de la Virgen del Mayor Dolor, obra de las hermanas Antúnez (1886) justo después de haber sido pasado el terciopelo en Santa Isabel. El incendio una vez más se debió a un cortocicuito, en esta ocasión en el almacén donde se guardaba el paso, en la calle Castelar. 1973. El último sábado de febrero, a las puertas de los cultos del quinario y la cuaresma se produjo un cortocicuito en la capilla del Patrocinio, resultando gravemente dañada la imagen del Cristo de la Expiración (El Cachorro) y destruida la Dolorosa. El Viernes Santo, pese a tener ofrecimientos de dolorosas de Santa Cruz y Estrella, no salió esta cofradía ocupando su lugar la de Montserrat en el orden de la tarde. Habría que esperar hasta 1975 para volver a ver el Cachorro en la calle, pues al año siguiente lo impidió la lluvia. Corrió la leyenda urbana de que se trataba de una imagen nueva y que el verdadero Cachorro de Ruiz Gijón se encontraba en un panteón del cementerio, contribuyendo a ello el secretismo que siempre ha acompañado a la mencionada imagen, que en realidad ya en 1973 llevaba unas tres décadas hecha por Agustín Sánchez Cid. 1977. El Viernes Santo de este año, solo cuatro días después de la estación de penitencia, se produce un incendio en la parroquia de San Gonzalo, causando daños en las imágenes titulares y algunos enseres de esta hermandad, asi como de otras imágenes como la del Cristo de las Virtudes, que se encontraba entonces en la parroquia. Las circunstancias posteriores que llevaron a la sustitución de la imagen de la Virgen de la Salud no han quedado debidamente aclaradas, no siendo el objeto del presente artículo. 1979. El primer jueves de cuaresma, la imagen de la Virgen de la Paz sufrió algunos daños al declararse un incendio en su altar de cultos, al parecer a causa de la caida de una vela durante los cultos del Quinario. Debido a los graves daños que sufrió la imagen al levantarse la encarnadura, se temió por la estación del Domingo de Ramos; sin embargo pudo ser convincentemente restaurada por Arquillo. Con todo, aquel Domingo de Ramos la lluvia impidió que saliera de todos modos la cofradía. 1985. Durante la cuaresma se incendiaron algunas dependencias de la Basílica del Gran Poder, en la plaza de San Lorenzo debiendo ser cubiertas las imágenes con mantas para evitar deterioros en la encarnadura en tanto llegara una unidad de bomberos que sofocó el incendio por fortuna sin consecuencias irreparables. 1988. El ansiado proyecto de la hermandad de la Resurrección de mudarse a Santa Marina tuvo que ser pospuesto unos años al incendiarse el templo en plenas obras de restauración; afortunadamente las imágenes aún recibían entonces culto en la capilla del colegio lasaliano. Como ven, a pesar de no ser algo excesivamente habitual, los incendios fortuitos no han sido extraños para nuestras hermandades en el último siglo. Aunque algunos de ellos - como los de San Gonzalo, San Jacinto o San Alberto- siguen envueltos en un halo de misterio. En este análisis no están incluidas aquellos incendios causados delieradamente, como ocurrió en los triste años 30. Jesús de la Pasión, en el paso del Cristo del Amor
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