Historia de la Semana Santa en Sevilla

La semana Santa en Sevilla no podría existir sin la virgen de la Macarena. Hay quienes afirman que se trata, no solamente de la más bella virgen de Sevilla sino, de la más bella de toda España

La Macarena ha sido la figura más importante en la grandiosa festividad que se lleva a cabo con procesiones durante la Semana Santa que han hecho, en gran parte, posible la notable fama de Sevilla desde el siglo XVII. Durante los siete días previos a la Pascua, las calles principales de Sevilla olvidan el común tráfico de autos y el avance de los peatones yendo y viniendo de sus trabajos a sus hogares, para dar paso a la remembranza de la Pasión y la Muerte de Jesucristo y al sufrimiento de su Santa Madre, evento por el cual todas las personas parecen detenerse para fijar sus miradas en este acontecimiento.

Durante siete días y siete noches, 116 plataformas que sostienen imágenes de tamaño natural y que escenifican los episodios de la pasión son transportadas en 58 procesiones que se conducen a través de las calles de Sevilla. Cada una de estas plataformas forma parte de un carro alegórico que es sostenido y conducido por 60 personas que conforman una cofradía y que devotamente llevan a cabo esta tarea ocultas detrás de cortinas, debajo de las plataformas durante todo el recorrido. Las cofradías o hermandades que portan los carros alegóricos son grupos de personas que realizan esta tradición desde del siglo XVI o XVII. Estas hermandades se originaron de grupos del antiguo medioevo. En el pasado, ser parte de estas hermandades era un honor y por lo regular tan sólo se incluían personas adineradas. El más grande de estos grupos hoy en día tiene más de 2000 miembros y se llama el Gran Poder.

Aunque, en realidad, nadie conoce el origen verdadero de la Macarena. Algunos aseguran que se trata de un trabajo de una escultora del siglo XVII llamada La Roldana; no obstante, hay quienes afirman que la Macarena es un trabajo de los propios ángeles. Hay muchas historias que rondan la imagen de esta bella Virgen.

Al observar a la Macarena uno puede notar una marca en su mejilla derecha; dicha marca no fue pintada por ningún artista. Durante una de las procesiones de la semana Santa, un hombre ebrio entre la multitud comenzó a gritar insultos a la virgen y arrojó una botella de cristal directamente hacia su cara golpeándola en su mejilla. El golpe dejó una marca que aún es visible hoy en día. Varios artistas han intentado reparar esta imperfección en su mejilla pero cada vez que la reparación se completa, la marca reaparece como si hubiera sido hecha nuevamente.

Cuando el hombre que cometió esta horrible ofensa contra la virgen se recobró de su estado de ebriedad, observó el daño que causó y se arrepintió de tan horroroso crimen. Para expiar sus culpas, prometió caminar detrás de la estatua cada semana Santa con cadenas atadas en sus pies y portando una cruz.

Después de su muerte, sus descendientes siguieron su práctica. A decir verdad, se dice que aún existe algún miembro de su familia que continúa realizando este acto.

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